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Probamos el Škoda Octavia RS 2.0 TSI 245 CV DSG

Este Octavia es una rareza, una especie en extinción, un familiar deportivo con motor de gasolina, pensado para que su propietario o conductor disfrute al volante, ruidoso, rápido y divertido, un tipo de coche que dentro de unos años añoraremos sin duda aquellos que hemos tenido el privilegio de conducirlos.

Las versiones RS de gasolina son dentro de Skoda toda una institución, pero si lo unimos con la amplitud, habitabilidad y seguridad del Octavia, el resultado es de lo más atractivo.

Disponible en berlina y Combi, el Octavia RS ofrece un precio muy competitivo y un espacio interior que ninguno de sus oponentes puede igualar. Sus teóricos competidores serían el CUPRA León, el Alfa Romeo Giulia, el Ford Focus ST o el Hyundai i30 N Fastback.

Esta nueva generación del Octavia estrena nuevo diseño, que le sienta muy bien a nuestro amigo checo. En el frontal nos encontramos con unos nuevos faros con tecnología Full LED. Estos innovadores faros Matrix Beam múltiple permiten mantener las largas puestas en todo momento sin deslumbrar a otros usuarios. Su funcionamiento es excelente y ofrecen un haz de luz realmente bueno.

También se ha rediseñado la parrilla, que cuenta con lamas verticales negras, la insignia RS, el radar y un borde negro, así como la entrada de aire inferior que ocupa todo el ancho de la parte delantera e integra las luces antiniebla LED con aletines negros.

Este nuevo Octavia ha crecido hasta longitud de 4,70 metros, es 22 mm más largo que la anterior generación. Su ancho ha aumentado en 15 mm hasta 1,83 metros. La altura es ahora de 1,46 metros y la distancia entre ejes se sitúa en 2.681 milímetros.

La parte trasera dispone de un diseño conservador con el spoiler RS en negro, la denominación de la marca en posición central del portón y las remozadas luces traseras con tecnología LED.

De puertas adentro mejora claramente con un diseño más trabajado y una mayor carga tecnológica. Esta tecnología puede resultar abrumadora y algo complicada de usar de buenas a primeras, pero con el tiempo se coge el tranquillo, ya que muchas de las funciones se controlan desde la pantalla central prescindiendo de algunos botones.

El sistema de infoentretenimiento dispone de conectividad para Android Auto y Apple CarPlay (inalámbrico) con una pantalla táctil de 10,1 pulgadas y una superficie táctil debajo.

El acabado RS cuenta con volante deportivo con levas, asientos deportivos, costuras en gris o rojo y pedales de aluminio.

Los asientos a pesar de ser deportivos brillan por su confort, a parte de una sujeción del cuerpo notable.

Detrás mantenemos un espacio royal, con cotas dignas de coche de mayor tamaño, el acceso es excelente y el confort sobresaliente.

El Octavia cuenta con detalles muy interesantes como la luz ambiental LED, personalizable en varios colores. Tampoco faltan los detalles Simply Clever como las papeleras de las puertas o el accesorio con un hueco para colocar monedas que se inserta en el espacio de los posavasos.

El cuadro es muy similar al del resto de modelos con novedades de diseño y funcionalidad, ofreciendo abundante información y algunas pantallas específicas RS. Además, cuenta con múltiples opciones de personalización y diferentes vistas que podemos configurar: Básico, Clásico, Navegación y Asistentes a la conducción; más el Sport de las versiones RS.

El Octavia Berlina tiene un maletero de 600 litros, de los mayores del segmento ampliable si abatimos los asientos traseros hasta alcanzar los 1.555 litros.

Nuestra unidad de test equipaba el propulsor 2.0 TSI, que mantiene las cifras de su predecesor. Hablamos de una mecánica con dos árboles de levas en la culata, alimentación por inyección mixta directa/indirecta, turbo, intercooler y sistema Start/Stop. Entrega unos nada despreciables 245 CV (180 kW) de potencia que se entregan entre las 5.000 y las 6.500 rpm; mientras que el par motor máximo de 370 Nm se genera entre las 1.600 y las 4.300 rpm, abarcando un amplio rango de notable empuje. Gracias a ello, completa el sprint de 0 a 100 Km/h en 6,7 segundos y es capaz de recuperar de 80 a 120 km/h en 4,2 segundos. La velocidad punta queda limitada electrónicamente a 250 km/h.

Este motor es de nuestros preferidos por su relación Prestaciones/consumos, ya que tenemos unas prestaciones de primer orden y durante el test conseguimos un consumo medio de 7,8 litros a los 100 kilómetros sin realizar una conducción eficiente.

El cambio está encomendado a una transmisión automática DSG de siete velocidades de funcionamiento suave rápido y preciso, que entendemos es responsable del comedido consumo.

En marcha es un coche soberbio, estable pero también cómodo, como nos tiene acostumbrados la marca checa, es capaz de realizar un largo viaje por carretera sin cansancio para sus ocupantes o realizar una conducción al ataque en un tramo virado de la más retorcida carretera de montaña dejando el pabellón bien alto.

En ciudad es un coche grande, pero se conduce fácil, aunque a la hora de estacionar, hay que buscar algo más de lo habitual.

Es un coche perfecto para aquellos que nos gusta disfrutar de la conducción, pero tenemos familia, trabajo y no tenemos dinero para tener varios coches en el garaje.

Valoración Final.

Es una excelente berlina, polivalente y divertida, equipada hasta los dientes y con un precio bastante competitivo.. entorno a 42.000 euros. Una gran elección, seguro.