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Prueba a fondo Renault Twingo TCe 90

Nunca hubiéramos pensado que una marca realmente aplicara sus elogans publicitarios a la realidad, pero Renault se ha aliado con Smart para sacar el nuevo Twingo (gemelo del Smart Forfour) y solo han mantenido las ruedas respecto al anterior, el resto representa un cambio tras otro, han movido el motor atrás, la tracción también, el motor es de última generación, tiene cinco puertas en lugar de tres y las calidades de sus materiales son muy altas, el resultado un nuevo twingo que se llama así porqué el coche pequeño de la marca del rombo ya que excepto en su frontal, el resto del coche no tiene nada que ver.

El resultado es sin duda el mejor Renault que hemos probado nunca, siempre salvando las distancias de categorías, la cuestión es que se nota un trabajo muy concienzudo en la mejora de plásticos, ajustes y un comportamiento excelente que nos hace olvidar que es tracción trasera, y lo digo con conocimiento de causa, ya que todos los días que lo disfrutamos llovió (se aprecia en las fotos) y en ningún caso nos hizo un estraño.

Gama
Está disponible en dos niveles de equipamiento, asociados a dos motores gasolina de 70 y 90 caballos, siempre con caja de cambio manual de 5 marchas.

Motor
La joia del nuevo Twingo se encuentra debajo del maletero trasero, nos referimos a su motor tricilíndrico con turbo, que huyendo de la tradición de todas las marcas de montar motores básicos, antiguados y poco divertidos en sus urbanos, la arca del rombo ha apostado por un motor que convierte al Twingo en un auténtico pseudodeportivo urbano.

Sus 90 caballos exprimidos de un motor de 900 centímetros cúbicos de cilindrada dan para mucho, ya que sube de vueltas con alegría, es muy dosificable, tiene un sonido agradable y consume poco, tan solo 5,4 litros en los 400 kilómetros que le hicimos en tres días.

El cambio de 5 relaciones está bien escalonado, ofrece un guiado preciso y permite un uso dinámico del coche si es necesario  bien un uso eminentemente urbano, que es el cometido fundamental de este tipo de vehículos.

Interior
Ruptura total interior, con mucho color y diseño, calidad de materiales y facilidad de uso, incluso el control de crucero, tradicionalmente mal situado en los modelos de la marca francesa está totalmente a mano.

El cuadro de relojes tiene un diseño funcional y de fácil lectura, echamos de menos el cuentarevoluciones, pero alavamos el ordenador de a bordo y sobretodo el climatizador, situado en una posición muy cómoda de la cónsola central. La pantalla del sistema multimedia R-Link de sencillo uso es el complemento perfecto de un coche muy tecnológico y de hoy.

Los asientos sorprenden por sus buenas dimensiones, son cómodos y recogen bien el cuerpo. Detrás hay espacio amplio para sus dos ocupantes, con un acceso fenomenal por las nuevas puertas traseras.

El maletero apenas pierde capacidad con la inclusión del motor en su parte inferior, 219 litros no son muchos pero si para la categoría y tamaño (3,59 m) del Twingo.

Comportamiento
La mayor sorpresa es lo bien que va el pequeño Renault por cualquier vía, con una suspensión firme, solo es incómoda en firmes en mal estado y mis odiados badenes de nuestras calles, dónde es algo seco.

En ciudad es una delicia, al no tener la limitación de la tracción delantera el Twingo gira como un campeón (9 metros entre paredes), y por tanto las maniobras son chupadas.

En autopista su motor responde y se muestra cómodo y aplomado y su dirección es bastante precisa.

En vías secundarias podemos disfrutar con él sin hacer ningún rallye pero nada mal corre, frena, acelera,..

Valoración Final
Ha sido una grata sorpresa, es un excelente opción para un uso casi total, el motor enamora y está muy bien pensado, eso si lo bueno se hace pagar y debemos desembolsar desde 13.500 para esta versión más potente, pero vale la pena.

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