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Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost 120 cv..

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost 120 cv..

Ford ha revolucionado el segmento de los monovolúmenes pequeños con su B-max, pero su ingenioso sistema de apertura de puertas, por la eliminación del pilar central y por la adopción de unas mecánicas de última tecnología, eficientes y económicas.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost 120 cv.

Ford ha revolucionado el segmento de los monovolúmenes pequeños con su B-max, pero su ingenioso sistema de apertura de puertas, por la eliminación del pilar central y por la adopción de unas mecánicas de última tecnología, eficientes y económicas. Hoy pasa por nuestras manos el acabado más prestacional de la gama, el motor gasolina de 120 caballos en su acabado también más alto, Titanium X.

El B-Max es un pequeño monovolumen de aspecto moderno y agraciado que ofrece una gran polivalencia de uso, habitabilidad y manejabilidad, su peculiaridad es que las puertas traseras son correderas y se ha prescindido del pilar entre las puertas delanteras y traseras, por lo que cuando abrimos ambas puertas, disponemos de una gran apertura para entrar en el habitáculo sin estrecheces típicas de los coches más pequeños.

Gama
El B-Max está disponible en tres acabados distintos Trend, Titanium y Titanium X y asociada a 5 motores distintos, tres de ellos gasolina de 100, 105 y 120 caballos y dos diesel de 75 y 95 cv. El motor gasolina 1,6 de 105 caballos es el único que monta cambio automático, el resto de momento montan cambios manuales de 5 velocidades.

Motor

Este propulsor forma parte de la nueva familia Ecoboost del fabricante yanqui, se trata de un motor gasolina de 3 cilindros de inyección directa y tan solo un litro de cilindrada que gracias al empleo de un turbocompresor, desarrolla 120 aprovechables caballos y un par motor de 200 Nm.

Como ya pudimos constatar en nuestra prueba del Focus equipado con este mismo motor, tiene un funcionamiento muy de diesel con unos bajos un tanto pobres pero con un medio régimen muy bueno y un alto régimen poco aprovechable. A partir de 1.500 rpm la respuesta es sensacional hasta las 4.500 – 5.000 rpm, más arriba, su condición de tricilíndrico lo hace poco agradable.

Si llevamos el coche a medio régimen responde muy bien, es rápido y silencioso, las prestaciones son más que suficientes, ya que coge 189 km/h y pasa de 0 a 100 km/h en 11,2 segundos.

En cuando al consumo, es realmente bajo, durante nuestra breve prueba se situó entorno a los 6 litros a los 100 km, pero es fácil que en carretera abierta podamos rebajar estos registros, de por si muy buenos.

El cambio manual, como en todos los Ford tiene un excelente tacto y un buen escalado.

Interior

El acceso al interior sensacional, muy amplio, además los asientos permiten un fácil acomodo y el espacio para las piernas tanto detrás como delante es muy bueno.

El tablier, muy semejante al del Fiesta o el Focus, ofrece una buena calidad y solo peca en la profusión de botones que precisan un cierto tiempo de aprendizaje. Lo que si es mejorable es la diminuta pantalla LCD del navegador, que también integra las funciones del bluetooth, la radio y la pantalla de visión trasera.

El cuadro de relojes ofrece una excelente información y una lectura francamente buena.

Las plazas delanteras son de lo mejor que hemos probados, cómodas, con múltiples regulaciones y de buen tamaño.

Detrás hay espacio para dos adultos, ya que el sistema de apertura de la puerta trasera corredera, resta un poco de espacio. Un detalle a valorar los padres de niños pequeños es que el acceso no tiene igual, incluso en vehículos más grandes, para acomodar a los pequeños en sus sillitas es una maravilla por cómodo y fácil.

El maletero es capaz y gracias al gran portón tiene un acceso muy bueno, los 318 litros le permiten acomodar un buen número de bultos.

Comportamiento
En el apartado de comportamiento es dónde sobresale de la media, es sumamente preciso, con una dirección muy comunicativa, que nos permite afrontar cualquier maniobra con total seguridad.

Como todos los Ford que hay actualmente en el mercado el B-Max es tirando a deportivo, sin olvidar el confort de sus pasajeros, permite una conducción al ataque sin encontrar fácilmente los límites del coche.

En ciudad se encuentra en su salsa, gracias a sus recortadas dimensiones, a la posición alta de conducción y a la buena visibilidad, en el caso del vehiculo probado, aumentada por la cámara de visión trasera, de excepcional utilidad cuando vamos marcha atrás.

En Autopista nos ha sorprendido lo bien asentado que está, otra vez la dirección es la culpable de la facilidad de conducción incluso a velocidades no legales.

En vías de segundo orden y viradas el B-Max es divertido y sencillo de llevar incluso rápido, apoyado en un equipo de frenos de primer nivel, podemos hacer una conducción pseudo-deportiva, siempre limitados por el justo caballaje.

Valoración Final
Es una alternativa muy a tener en cuenta al B-Max diesel de 95 cv, ya que aporta más potencia, mayor rango de uso, y unos costes de mantenimiento más bajos, además el precio es unos buenos 600 euros más barato, ya que este lo podemos conseguir desde 17.700 euros sin descuentos, en la versión base Trend. Nos parece una compra inteligente.

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