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Prueba : Renault Clio S Tce 100cv.

Prueba : Renault Clio S Tce 100cv.

La gama gasolina del Clio abarca desde los 75 caballos del 1.2 atmosférico a los 200 del 2 litros del Sport, en la parte media se encuentra nuestro visitante de hoy 100 caballos que se sacan de apenas 1,2 litros de cilindrada con la ayuda de un turbocompresor.

Prueba : Renault Clio S Tce 100cv

La gama gasolina del Clio abarca desde los 75 caballos del 1.2 atmosférico a los 200 del 2 litros del Sport, en la parte media se encuentra nuestro visitante de hoy 100 caballos que se sacan de apenas 1,2 litros de cilindrada con la ayuda de un turbocompresor.

Esta versión es seguramente la más equilibrada dentro de la oferta actual, por prestaciones, consumo y precio de adquisición. El porqué lo tenemos en que es un motor suficiente para ser un chico para todo, sin ninguna aspiración competitiva pero igual nos llevará a trabajar cada día como a la playa o a la sierra.

El Clio es de los modelos urbanos más veteranos, con una línea exterior aún actual, pero su interior denota el paso de los años, no por acabado, que simplemente está a la altura de la media del segmento sino por la calidad de los plásticos y sobretodo por un diseño muy superado por las últimas realizaciones de otras marcas.

La versión S probada incluía una decoración específica sport-retro al estilo de los Mini de antaño que llamaba mucho la atención.

Motor

Este 1.2 TCE como hemos comentado es un propulsor de baja cilindrada, 1.2 litros que con la ayuda de un turbo consigue una respetable cifra de potencia, 100 caballos. Su funcionamiento es suave y nada tiene a envidiar a un motor de 1,6 litros atmosférico clásico, sus prestaciones y consumos están a la par. Alguien se preguntará si va igual y gasta igual que un 1,6 qué ventaja hay?? Pues hay una para el fabricante, que es más económico de fabricación, y una para el propietario que pagará menos impuestos, ya que se pagan por potencia fiscal, directamente relacionada con la cilindrada.

El consumo tiene truco, ya que el homologado es más de un litro mejor que un 1.6 de potencia similar, pero a la hora de circular con él, si queremos un poco de agilidad no bajaremos de los 6,5 litros a los 100 kilómetros.

Las prestaciones están en consonancia con la potencia y hay que tirar de cambio para conseguir ir rápido.

Interior

Ya hemos comentado que el interior está un poco desfasado pero la verdad es que es funcional y no echamos nada a faltar, puede montar climatizador, elevalunas eléctricos, espejos eléctricos y hasta hay posibilidad de personalizar el interior (nuestra unidad de pruebas montaba el acabado S en blanco).

La lectura de los relojes y el accionamiento de los mandos no tiene queja, como en todo Renault.

Los asientos delanteros, son muy franceses, cómodos pero sin apenas sujeción lateral.

Detrás está pensado para dos ocupantes, la banqueta se puede plegar para ampliar la capacidad de carga.

El maletero es bueno, con un buen acceso gracias al portón y una capacidad buena.

Comportamiento

Ni la S de su apellido ni que lleve turbo significa que sea un deportivo, es un buen utilitario que todo lo hace bien pero que los extremos no los borda, si intentamos correr incluso con este motor podemos darnos más de un susto.

En ciudad es ejemplar, cómodo, ágil, fácil de aparcar, sin tacha, hará la de por si dura circulación urbana, más fácil.

En carretera es cómodo sino intentamos forzarlo, si lo hacemos ni su dirección ni las suspensiones nos transmiten confianza que si tendremos en un Fiesta o un Ibiza.

En Autopista a velocidades legales es suave y permite hacer un buen numero de kilómetros.

Calidad/Precio

Esta versión sale desde los 14.000 euros, un precio adecuado por lo que nos llevamos a cambio, los opcionales no son muy onerosos o sea que ponerlo a nuestro gusto tampoco será la ruina.

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