
A la hora de comprar un coche, el precio inicial es el único criterio en el que debemos fijarnos. Hay numerosos factores que influyen en esta decisión, unos cálculos que ahora se magnifican con la incorporación en el mercado del coche eléctrico. Si bien el valor de la compra es mayor en este caso, los costes de uso y mantenimiento se van reduciendo hasta llegar a un punto en el que resulta más rentable adquirir un vehículo de tecnología eléctrica que mantenerse en la idea tradicional del motor de gasolina.
El auge de los vehículos eléctricos e híbridos en Europa no es casualidad, pues todos los condicionantes se mueven a su favor. La energía, las revisiones o los impuestos significan costes más reducidos que en el otro modelo, por lo que la comparación adquiere, hoy en día, una trascendencia de gran magnitud.
El precio de cada kilómetro
Uno de los gastos más fáciles de comparar es el correspondiente a la energía necesaria para circular. Durante el primer semestre de 2026, la gasolina ha registrado precios que se han movido aproximadamente entre 1,60 y 1,90 euros por litro en España, aunque con importantes variaciones según el momento y la estación de servicio. Si el vehículo consume unos 6,5 litros cada 100 kilómetros, recorrer 15.000 kilómetros al año puede requerir alrededor de 975 litros, con un gasto anual de entre 1.560 y 1.850 euros.
En un eléctrico, el cálculo cambia. Si tomamos como referencia un consumo medio de 17 kWh cada 100 kilómetros y un precio doméstico aproximado de 0,25 euros por kWh, recorrer esos mismos 15.000 kilómetros supondría unos 640 euros. El ahorro anual puede superar los 1.200 euros.
Menos revisiones y cambio de piezas
Otra de las ventajas del coche eléctrico aparece cuando se analiza el mantenimiento. Un motor de gasolina necesita cambios periódicos de aceite y filtros, además de revisiones de elementos como bujías, correas, embrague o sistema de escape. En cambio, el eléctrico prescinde de buena parte de estos componentes.
Entre revisiones, mantenimiento básico, ITV y tasas habituales, un coche de gasolina puede pedir un gasto de entre 700 y 1.000 euros anuales. A ellos se suma el hecho de que es un coche más propenso a sufrir averías. En cambio, en un modelo eléctrico las revisiones son más sencillas y el gasto asociado al mantenimiento puede situarse por debajo de la mitad, alrededor de unos 400 euros anuales en la mayoría de casos. Esto no significa que sea un vehículo exento de gastos, ya que también necesita revisar frenos, neumáticos, batería, suspensión y otros elementos de seguridad.
Si se analiza únicamente el precio de compra, un gasolina puede resultar más accesible. Pero al calcular el coste total de propiedad, el eléctrico puede ofrecer una ventaja significativa en cuanto a la cuestión económica, especialmente para aquellos conductores que recorren muchos kilómetros y tienen punto de carga en su domicilio.
El ahorro en energía y el reducido mantenimiento de un coche eléctrico permite compensar progresivamente la diferencia de precio en la compra inicial. Motivos para, a la hora de adquirir un coche en propiedad, mirar más allá del concesionario y realizar cálculos detallados sobre cuál será el coste a medio y largo plazo
