
La Caddy es un clásico del mercado de las furgonetas, aunque realmente es lo que los franceses llaman multispace, un vehículo polivalente, con el que transportar personas y carga en un tamaño bastante contenido y un peso muy ligero.
Además la última generación de la Caddy ya luce un diseño más atractivo y puede montar todo tipo de equipamiento de seguridad, confort y electrónicos, que lo acercan a un monovolumen compacto, al que supera en capacidad de carga y precio mucho más atractivo, aunque no alcanza por confort de marcha e imagen.
Este modelo está disponible en dos tipos de carrocería: la Caddy de 4,40 metros de largo y cinco plazas o Caddy Maxi con 4,88 metros de largo y siete asientos. En nuestro caso hemos catado la versión corta.
Cada vez que pasa por nuestras manos un industrial ligero de este tipo, vemos la evolución que han sufrido en los últimos años, pensamos en el Citroën C15 o los primeros Kangoo y valoramos que cada día están más cerca de un turismo, pero manteniendo un precio mucho más atractivo. Ahora ya no sirve solo para reparto, sino que es un gran aliado de muchas familias que buscan un vehículo confortable, de diseño relativamente agradable y con mucho, mucho espacio en su interior para bicicletas, esquís o lo que haga falta. En nuestro caso, sacamos dos asientos traseros y metimos 2 adultos y un niño junto con las tres bicicletas sin desmontar y aún quedaba espacio para los típicos trastos que siempre se llevan cuando vamos de excursión.
Cómo es palpable el Caddy no es tan atractivo cómo los modernos SUV, crossovers o todocaminos, su línea recuerda al de cualquier furgoneta pero los nuevos paragolpes, la parrilla más estilizada y delgada además de los grupos ópticos que podría llevar cualquier Golf, podrían confundir a más de uno. Pero este es un coche para gente práctica, no alguien que busque tener un coche pintón para lucirlo.
En el interior cabe destacar el salto cualitativo tanto en el apartado estético como en los materiales, los plásticos duros encajan a la perfección entre ellos y la decoración añadida que recorre el salpicadero eleva significativamente la calidad percibida. El volante multifunción achatado y de cuero es idéntico al que podemos encontrar en un Golf de nueva generación y la pantalla multifunción de 6,5 pulgadas con App-Connect y Mirror Link también está presente en las versiones de acceso del utilitario.
El espacio es una de las bondades del Volkswagen Caddy, ya que con solo 4,40 metros y 5 asientos su habitabilidad es muy grande, pero además dispone de una modularidad excelente, ya que los asientos traseros se pueden plegar e incluso sacar fácilmente (eso si pesan bastante). El acceso al habitáculo es sobresaliente con las dos puertas laterales correderas y el enorme portón trasero.
Los asientos son marca de la casa, robustos, que recogen bien nuestra espalda y con unas tapicerías resistentes al uso. El confort es bueno tanto delante cómo atrás y es un coche perfecto para llevar sillitas infantiles, ya que el acceso a las plazas traseras es de los mejores del mercado.
El maletero, de formas cuadradas, ofrece una capacidad hasta la bandeja de 750 litros, ampliable plegando o sacando los asientos traseros y aprovechando el espacio hasta el techo que multiplica las posibilidades de carga hasta convertirla en un auténtico furgón.
En marcha, su conducción recuerda a la de cualquier turismo gracias a su gran dinamismo. La insonorización es lo que no está a la altura y no acaba de filtrar la una rumorosidad típica de los tricilíndricos.
Su agilidad y el comportamiento son muy buenos, con un buen paso por curva muy seguro y estable. La única pega que le encontramos es la sequedad de reacciones del tren trasero, que sobretodo al pasar los badenes o irregularidades, da un golpe seco, aunque sin comprometer la estabilidad del coche.
En Autopista el Caddy es un buen compañero de viaje, suave, estable y que se mueve bastante bien a pesar de la corta potencia del propulsor.
En ciudad es muy manejable y ágil, y se estaciona fácilmente, la gran superficie acristalada nos aporta una gran visibilidad.
El motor es el tres cilindros gasolina de 102 caballos que gracias al turbo tiene una respuesta bastante progresiva desde bajas vueltas y el buen escalonamiento del cambio de 5 marchas ayuda a que el motor no defallezca y responda incluso en autopista a velocidades cuando llega un repechón.
El consumo de combustible, es bastante razonable, durante nuestro test se situó en unos buenos 7 litros de gasolina a los 100 kilómetros, cifra buena teniendo en cuenta la altura y superficie lateral del Caddy.
Las prestaciones son suficientes para el uso que se le puede dar a este vehículo, ya que coge 172 KM/h de velocidad máxima y pasa de 0 a 100 Km/h en unos buenos 12,1 segundos.
El pequeño motor es muy voluntarioso y a pesar de ser algo rumoroso, apenas vibra y permite una conducción relajada.
Valoración Final
La unidad probada parte de los 22.000 euros, un precio competitivo y acorde con lo que recibimos y muy alejado del precio de los monovolúmenes compactos. La competencia francesa de Citroën, Renault o Peugeot y la alemana de Opel o Ford están esperando su renovación, así que sin duda ofrecen mejores precios, pero no llegan a la calidad, excelente comportamiento y las posibilidades de equipamiento del Volkswagen, una muy buena compra, sin duda.
